Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien las merezca, no te hará llorar.




Nunca dejes de sonreir, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa.




Puedes ser sólo una persona en el mundo, pero para una persona tú eres el mundo.





Quizás Dios quiera que conozcas mucha gente equivocada antes de que conozcas a la persona adecuada, para que cuando al fin la conozcas sepas estar agradecido.






GABRIEL GARCIA MARQUEZ